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QUE TAL AMIGOS un placer saludarlos, ponerse la camiseta de un equipo no es cuestión de gustos o de colores, no es un capricho ni tampoco una manda, no es una dicha o una rebelión, no es tampoco un compromiso a medias y mucho menos una cuestión de flojera. Ponerse la camiseta de un equipo es ponerse a las órdenes de quien dirija ese equipo, es estar de acuerdo con las reglas y con los colores, es estar de acuerdo con la historia de ella y es estar de acuerdo con la gente que lo rodea. Ponerse la camiseta representa dignidad, orgullo, felicidad, compromiso, entrega, pasión, vergüenza y sobretodo el deseo de portarla. Es atrapar la pelota mas difícil, es lanzarme al lodo por la paloma, es aguantar el dolor por mas insoportable que sea, es callar mi fracaso y sobreponerme a el sin buscar culpables, es batearle al mas hostil de los lanzadores, es catapultar al mas feroz con la majagua, es cubrir mi posición como si fuese mi hogar, es aceptar la derrota con el dolor de mi alma pero con la camiseta bañada en sudor y sangre síntoma que me enfrente a un mostró que fue mejor que yo. No es el dinero, ni mucho menos los buenos tratos, no es el reconocimiento ni tampoco la vanidad la que lleva a un hombre a portar la CAMISETA de un equipo, es la convicción personal y la decisión firme de entregarse siempre y al doscientos porciento en cada juego, es rasgarse las vestiduras y sangrar en cada entrenamiento, es valerse por si mismo y jamás rehuirle al fracaso, es aceptar la derrota pero jamás venderla a bajo costo, es reventar el corazón y quedarse sin aliento aunque este sea el precio de la victoria. Ponerse la camiseta no es simplemente aceptarla, es honrarla y defenderla a cabalidad, es arrojarse envuelto en ella en defensa de sus ideales, de sus principios y de sus creencias, es batirse en duelo con quien sea y en donde sea, es cuidarla como si fuese mi familia y mi sustento. Ojala el mundo entendiera este mensaje que no es mas que una simple invitación a ser bueno, servicial, honesto y trabajador, lo mismo en la vida, en el deporte, en el trabajo, en el amor, en el teatro, en la escuela y sobretodo en la sociedad. Es luchar con la camiseta puesta sin reservas ni tapujos, es entregar lo mejor de mi aun y estando rodeado de pirañas, es afrontar la tormenta por mas cargada que venga, es salir a la calle sin temores aunque la serpiente salga en cada esquina. Ponerse la camiseta es tomar un madero con la fuerza de un marro, es pegarle al balón como si fuese una cucaracha, es lanzar la jabalina cien metros y encestar un tiro de tres al borde del final. Ponerse la camiseta es llevar el sustento diario, es trabajar con cariño y alegría, es ganarse el par de pesos limpiando el jardín, pintando, planchando, cantando y por que no hasta sentado en la oficina. Este es el deber de un hombre, es el deber de una mujer y por supuesto que es el deber de quien quiere ser reconocido por lo que hace y no por lo que presume, es el deber de un pelotero que desea su porcentaje de mil o de cero según sea su función, es el deber de quien asume el riesgo de dirigir a una nave entre el triangulo de las bermudas o bien de quien desea llevar a buen puerto una fabrica a punto de la quiebra. No señores, ponerse la camiseta no es ir a comprarla a Monterrey, Guadalajara, México , Nueva York, los Ángeles o Boston es asumir una responsabilidad y cumplirla a cabalidad el tiempo que sea necesario , así tenga que cambiarla cada DIA. Ponerse la camiseta es entender que existen oportunidades por todos lados pero la MIA es el presente y a quien le debo mi entrega, es darse cuenta que cada minuto que pasa crezco o me caigo, fracaso o avanzo, me muero o estoy mas vivo que nunca, es asumir riesgos y compromisos y es dar todo aunque sea lo ultimo que me quede, es morir literalmente en el terreno o en la raya sin llevarme nada que me haya hecho falta en el momento indicado.
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